SOBRE NOSOTROS
Durante meses, el equipo del Túnel del Terror ha trabajado en silencio, intentando comprender una serie de sucesos que comenzaron como simples anomalías... y que ahora se han convertido en un fenómeno imposible de ignorar. Todo comenzó con fallos eléctricos inexplicables: luces que se encendían solas, chispas en zonas sin corriente y un parpadeo rítmico que parecía responder a algo, como si una presencia invisible intentase comunicarse.
Poco después, los sensores de movimiento instalados para las pruebas comenzaron a registrar actividad en pasillos completamente vacíos. Las cámaras captaron sombras que se movían demasiado rápido para ser humanas, y en varias ocasiones se escucharon golpes secos provenientes de detrás de las paredes, como si algo estuviese intentando abrirse paso desde un lugar que no debería existir.
Los técnicos más veteranos aseguran que el ambiente dentro del túnel ha cambiado. El aire se siente más pesado, cargado de electricidad estática. En ciertos puntos, la temperatura cae de golpe, y un olor a tierra húmeda —como si viniese de un bosque subterráneo— invade el espacio. Algunos incluso afirman haber visto grietas que se abren y se cierran en el suelo, como si el mismo terreno respirase.
Pero lo más inquietante son los testimonios del personal que ha trabajado en los turnos nocturnos. Hablan de criaturas que no consiguen describir del todo: siluetas delgadas, deformes, que se arrastran por las paredes o se esconden en rincones donde la luz no llega. Otros aseguran haber escuchado un rugido grave, profundo, que no se parece a ningún animal conocido. Y hay quienes dicen que, por un instante, vieron un paisaje completamente diferente del túnel: un lugar oscuro, cubierto de niebla, donde todo parece vivo... y hambriento.
También se han encontrado mensajes escritos en superficies donde nadie habría podido escribir. Mensajes que aparecen de la nada, formados por luces intermitentes o marcas en el polvo. Algunos parecen advertencias. Otros, peticiones de ayuda. Y unos pocos... parecen venir de alguien que ya no es de nuestro lado.
Los expertos que han intentado estudiar estos fenómenos hablan de una posible "brecha", una especie de fisura entre nuestra realidad y otra completamente desconocida. Una dimensión paralela donde las reglas son diferentes, donde el tiempo se retuerce y donde habitan seres que nunca deberían cruzar a nuestro mundo. Nadie sabe cómo se abrió esta brecha, ni qué la alimenta, pero todos coinciden en una cosa: está creciendo.
Este año, el Túnel del Terror no será solo un recorrido. Será una inmersión en un territorio donde lo imposible se vuelve real, donde cada paso puede acercarte a lo que se esconde al otro lado. Sentirás que algo te sigue. Que algo te observa. Que algo espera el momento perfecto para revelarse.
Y cuando las luces empiecen a parpadear... sabrás que ya no estás solo.
¿Te atreves, sabiendo que podrías encontrarte con aquello que nunca debería haber despertado?